
El masaje es probablemente la herramienta terapéutica más antigua utilizada por el hombre para comunicarse y proporcionar/se un recurso natural contra el dolor. Su evolución y uso ha sido parejo al de la sociedad, adaptándose a las características climáticas y temperamentales de cada pueblo, hasta convertirse en la técnica que hoy conocemos por "tacto estructurado", del que forma parte el "Masaje sensitivo".El masaje sensitivo está dirigido, principalmente, a una persona sana, que no sufre una lesión concreta o fatiga muscular por sobresolicitud. Su propósito es aliviar las consecuencias psicofísicas, (las físicas y las emocionales) que genera el estrés, termino esté último complejo y de persistente actualidad, esencial a la vida y del que forma parte sin reservas. Consiste en la capacidad de adaptación del organismo a la dinámica de la vida cotidiana. Se puede distinguir entre estrés beneficioso o eustres; y estrés nocivo o distrés: por lo que también a esta técnica se le denomina "Masaje antiestres". Partiendo de esto hay que puntualizar que el tratamiento, ya sea por masaje o por otro medio terapéutico, se clasifica y define con relación a la indicación y al propósito.
Se aplica mediante movimientos suaves y armónicos, evitando los cambios bruscos de ritmo. El propósito de este tratamiento es proporcionar relajación general, por ello el masaje se destina a todo el cuerpo. Sus objetivos se clasifican básicamente en dos: Uno es proporcionar mediante el tacto la sensación de integración de cuerpo y mente, aportar seguridad y aceptación, favoreciendo la liberaración de las tensiones físicas, mentales y emocionales.El otro es desplazar los desechos metabólicos hacia la sangre y la linfa, y que estos dos fluidos lleguen mediante las maniobras de masaje a sus respectivos centros de reciclaje. El ritmo debe ser lento-medio y, que las maniobras abarquen grandes áreas musculares.